Arturo Dávalos, les pica los ojos a los regidores de Puerto Vallarta.

(Opiniones libres: Por Samuel Flores)

En Puerto Vallarta el Presidente Arturo Dávalos, encontró la mina para recaudar, sin que queden rastros de los ingresos que pudieran entrar a dicho municipio, bajo un registro legal y dejando con ello, la imagen de un cabildo que cierra los ojos a las acciones que se registran en este municipio donde vale la pena decir, son víctimas preferentemente los visitantes.

Por citar algunas de las acciones que últimamente han venido desarrollando, tenemos que en dicho puerto, algunos agentes de la policía vial, realizan operativos sorpresas, para detectar a personas que conducen en estado de ebriedad, pero sin que los mismos reciban impreso el recibo que acredite lo mencionado, lo que permite llegar a negociaciones con gente fuerana o beneficiar a personas cercanas a dicho edil.

Los retenes como este tipo, no solo son inservibles para combatir la delincuencia, sino que además son violatorios a los derechos humanos elementales y constitucionales, porque violentan el artículo 11 que otorga a los mexicanos la libertad de tránsito, así como el artículo 16 de no ser molestado en su persona y sus bienes.

De igual forma el artículo 20 basado en la presunción de inocencia y el artículo 21 que limita a los policías a realizar actos de investigación, siempre y cuando estos sean tengan de conocimiento al ministerio público, ya que se deja indefenso al ciudadano y se presta a que puedan sustraerles objetos de valor o sembrarles algo que les pueda configurar algún tipo de delito.

El tipo de retenes, ponen en evidencia el tipo de capacitación que tienen los elementos en el nuevo sistema de justicia y dejan la libertad de pensar, en que los mismos son respaldados por el propio alcalde y sus miembros del cabildo, para que realicen este tipo de prácticas que no solo afectan a los locales, sino también a visitantes que acuden al municipio jalisciense.

Muchos de los ciudadanos, se ven limitados a realizar algún acto jurídico, por cuestiones económicas y consideran innecesario el acudir al Consejo honor interno, luego de ser un secreto a voces el que todo un cabildo, está permitiendo con su silencio que se realicen este tipo de retenes donde curiosamente con un soplido detectan un borracho y con un apretón al aparato, logran desaparecer también el historial, que dejan plasmado en una boleta para infraccionar.

Cabe hacer mención, que hay mucho más que comentar y será publicaciones posteriores, donde estemos abordando los diversos temas donde la autoridad causan agravios a los ciudadanos y que en mi humilde opinión, son necesarios que sean vigilados y llevados ante una autoridad suprema, para que se ponga un alto a esto que pudiera considerarse como corrupción o falta de transparencia.

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