MORENA no es un partido, es una corriente política que gira alrededor de su caudillo

• No se sabe definir a ciencia cierta si son de izquierda, centro o derecha, están sin brújula, un día dicen una cosa, al siguiente otra

• Andrés Manuel López Obrador representa la esperanza más no la solución.

MORENA no es un partido, es una corriente política que gira alrededor de su caudillo Andrés Manuel López Obrador, quien sin ningún escrúpulo abrió su cancha a todo tipo de personajes, incluyendo sus enemigos y antiguos adversarios, así estos carguen largas historias de corrupción y pillerías, en Nayarit lo estamos viendo, tanto priístas, perredistas, panistas, ultraconservadores, izquierdistas y derechistas, han tenido cabida en los brazos del tres veces candidato presidencial, que evidentemente es una estrategia para ganar, aunque los ambiciosos se froten ya las manos para asaltar el poder, ya veremos, porque así como se plantea ahorita, es el “quítate tú para ponerme yo”.

Sin duda no hay en MORENA identidad ideológica, no se sabe definir a ciencia cierta si son de izquierda, centro o derecha, están sin brújula, un día dicen una cosa, al siguiente otra, únicamente bailan al son que toque y diga el caudillo. Tampoco es un partido demócrata, ahí manda y decide las candidaturas el propio AMLO, nada diferente de los otros partidos.

En esta elección se juega no solo la Presidencia, sino también un cambio de modelo político y económico, pero las propuestas en este sentido de Andrés Manuel López Obrador, no son del todo las que requiere México en un entorno capitalista mundial, como sus afirmaciones de revertir las reformas estructurales (que no son tan malas, únicamente no se han instrumentado de manera correcta).

Disponer del presupuesto para cumplir sus compromisos de subsidios indiscriminados, como es el de congelar el precio de combustibles o imponer precios de garantía a productos agrícolas, al igual que regalar dinero público a amplios sectores de la población, suspender la construcción del nuevo aeropuerto internacional o la descabellada amnistía a los criminales, entre muchas más, son más bien posturas de campaña para ganar electores, que ya lo logró.

El nuevo modelo de nación que propone AMLO es fantástico, raya más en la magia y en la esperanza de que acabando con la corrupción se solucionarán los grandes problemas nacionales, creo no es así, porque nunca afirma cómo lo logrará; lo que dijo ayer en el debate, que dispondrá 700 mil millones de pesos que cuesta la corrupción, es una ficción, es una falacia que ese dinero esté disponible en el presupuesto, es solo una presunción de lo que se cree se enchalecan los gobiernos, pero no es algo que esté ahí en un cajón, eso es peligroso, es como hacer planes pensando que te vas a sacar el premio de la Lotería o el Melate, dinero sin tenerlo.

Con el triunfo de Andrés Manuel López, simplemente tendremos un tiempo de desmantelamiento de la alta burocracia dorada, de bajar sueldos, de vender aviones y helicópteros, de acabar con privilegios, que únicamente apaciguarán un tiempo a un electorado agraviado por 36 años de neoliberalismo, que lo único que nos ha traído es más pobreza, la pulverización de la clase media, la acumulación de la riqueza en manos de unos cuantos, de una enriquecida clase política. Pero no se solucionarán la falta de crecimiento económico y de desarrollo social, que es una asignatura pendiente.

El capitalismo de Estado es una fórmula que no ha funcionado en el mundo, la disminución de precios y la producción para el crecimiento económico, no pueden darse por decreto presidencial, dependen de la Ley de la Oferta y la demanda y de la verdadera reactivación de los tres sectores primario, agricultura, pesca y ganadería), secundario (industria) y terciario, (los servicios) en un contexto internacional.

Aquí deben de ser la apuesta, ya que lo primero que enfrentará Andrés Manuel López Obrador, es la negativa de Presidente estadounidense Donald Trump para lograr un Tratado de Libre Comercio favorable al país, los altos aranceles impuestos a exportaciones estratégicas, la inflación que trae aparejado la depreciación del peso frente al dólar, dice “que lo hará entrar en razón”, no encuentro cómo, y por último, la delincuencia organizada, porque la amnistía definitivamente no es la solución. No dice el cómo le hará. Pero Andrés Manuel López representa la esperanza, más no la solución, porque todo indica que va a ganar, de eso ya no hay duda. Va.

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