El triunfo de Del Toro perfila al cine como primera industria cultural: Cazals

“Con el triunfo de Guillermo del Toro y otros premios obtenidos por cineastas mexicanos en festivales internacionales, queda confirmado, para quien sea electo como presidente el próximo primero de julio, que el cine nacional tendrá que ser apoyado como la primera industria cultural del país.”

Esta fue la reacción del realizador Felipe Cazals, referente en el cine nacional, respecto de lo logrado el director de La forma del agua.

El caso de Del Toro, como el de Alfonso Cuarón y Alejandro González Iñárritu, que han obtenido el premio Óscar a mejor director, es una demostración de que es fácil irse, pero hay que recordar que ellos llevan 25 años trabajando duro para entrar en Hollywood, hacerse aceptar y ganar… aquello es un circuito cerrado y para poder encontrar tu primer espacio se necesita talento, pero sobre todo fibra y trabajo.

El momento mediático al que se refiere Cazals para hacer del cine la principal industria cultural es que México tiene los servicios, la estructura y la fórmula, pero está viciada; es decir, que las grandes empresas aporten parte de sus impuestos (por medio del estímulo fiscal, vía Eficine) para el cine mexicano es espléndido, lo que no está bien es que decidan a qué película lo aportan.

El cineasta asegura que del primero de julio en adelante está la mesa puesta, sólo hay que quitar vicios.

Cazals apunta su mira en la nefasta presencia de la Cámara Nacional de Industria del Cine (Canacine), a la cual hay que convertirla en organismo plural, distinto, porque no puede ser que ella diga cuando sí y cuando no. Debería tener en su cuerpo interno una parte proporcional de cineastas que también decida.

El realizador considera que, por otra parte, el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) debe considerar también la opinión de los cineastas, porque en México todo mundo tiene la mano en el calzón del diablo, menos ellos. Es momento de cambio verdadero. Desde el Fonca se preparan cineastas y videoastas con becas, pero luego hay una ruptura, terminan con sus apoyos y sus guiones van a dar al cajón. O sea, no hay liga directa con el Imcine, que no tiene por qué absorber toda la industria mexicana. Lo que tiene que hacer el instituto es fomentar y contribuir a formar, nada más.

El estímulo fiscal que existe y que puede ser detonante de una industria, es el Eficine, que, hay que recordarlo es un beneficio para los contribuyentes, que se determina en el artículo 189 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta. Tiene como fin apoyar la producción o posproducción, así como la distribución. Por medio de éste, los contribuyentes que aporten recursos en efectivo a proyectos de cine nacionales pueden obtener un crédito fiscal, equivalente al monto de su aportación.

Son los impuestos dados por las empresas grandes los que fomentarán un cine comercial que no sea sólo de comedias bobas o inocuo.

Afirma que ésta es una solución para mirar adelante, siempre y cuando el destino de lo recaudado por medio del estímulo fiscal dependa de los que saben: los cineastas, no nada más de comités internos que, en la mayoría de ocasiones, no entienden de esta expresión y se guían por sus gustos.

Reitera que hoy día contamos con gran cantidad de cineastas, “tenemos los servicios (con los Estudios Churubusco), la institución (con el Imcine) y, lo más relevante: un número importante de realizadores talentosos.

Así el cine nacional sería una industria sana y productiva, porque hay directores que hacen películas para todos los gustos.

Me gusta que se reconozca el talento mexicano

Por su lado, el realizador Víctor Ugalde, quien recientemente estrenó su película La prima, comenta que el triunfo del tapatío le mueve sentimientos encontrados. Me gusta que se reconozca al talento mexicano, pero no hay que perder de vista que no es una expresión nacional, sino una visión de la cultura anglo. Me encantaría que Del Toro hiciera cintas en el país.

Coincide con Cazals respecto de que los aspirantes a gobernar este país deberían apoyar al cine, ya que forma identidades y además tiene gran impacto económico; es un impulsor de todas las demás industrias culturales.

Ugalde comenta que el Intituto Nacional Electoral debería organizar un debate entre los aspirantes con el tema de cultura e industrias de este sector. Si los aspirantes quieren apoyar al cine deberían tomar en cuenta los recortes presupuestales que se han hecho al subsector del séptimo arte en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

De tener 735 millones en 2012, este año se cuenta sólo con 391 millones. Se trata de una caída de 46 por ciento en todo el sexenio, según información recabada por el Observatorio Público Cinematográfico.

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