El secreto de una pareja exitosa se esconde en tu casa

 

Dicen que el amor lo puede todo, pero, a veces, un inodoro con la tapa levantada o dejar el jabón con pelos puede derrumbar hasta a la pareja más solida del mundo. Y es que cuando las personas empiezan a salir solo quieren mostrar los aspectos que los hacen interesantes, deseables, hacen todo lo posible para enamorar al otro. Pero luego, cuando se empiezan a sentir cómodos, salen algunos aspectos de la personalidad que no son exactamente lindas o pulcras.
Cuando pasas la etapa de las citas, cuando las mariposas del estómago ya no revolotean tanto, entran en la parte más desafiante de una relación: la rutina. Llegar a conocer a una persona cuando solo salen los fines de semana es una cosa, pero otra completamente distinta es verla en la intimidad de su hogar.
La limpieza importa
La limpieza del hogar es una tarea que a nadie le gusta, pero que es fundamental para la convivencia, y puede tener más peso del que crees en la felicidad de tu relación.
Según una investigación del Pew Research Center, realizada en 2007, compartir las tareas del hogar está en tercer lugar en la lista de problemáticas asociadas a la felicidad de un matrimonio, justo detrás de la fidelidad y el sexo. Eso sucede porque la vida en pareja no consiste únicamente de las grandes cosas, como las citas, los compromisos, etc., sino que está compuesta de todos los pequeños detalles que hacen el día a día: las listas de compras, darle de comer al perro, limpiar la cocina, entre otros.
Todas esas pequeñas acciones que hacemos y que parecen insignificantes pueden desgastar una relación si el otro las ignora de manera constante. Si no ayudas a tu pareja con la limpieza, ese resentimiento de que no estás haciendo tu parte solo crecerá hasta convertirse en un problema demoledor.
Por otra parte, la persona que tiene que llevar a cabo las tareas del hogar puede sentirse mal si tiene que estar constantemente pidiéndole al otro que lo ayude, y este también puede sentir resentimiento si están constantemente diciéndole lo que tiene que hacer.
La casa es de los dos y las responsabilidades deberían dividirse de forma equitativa. Si tu pareja no te ayuda con la limpieza, hay algo que puedes hacer para que tu relación no se desmorone bajo el peso de los platos sucios.
La razón por la que la limpieza del hogar es un problema tan grande es que, cuando la mayor parte de las responsabilidades las carga una parte, los resentimientos se acumulan por culpa de ese desbalance. ¿Por qué yo tengo que hacer todo cuando él pasa mirando TV? Esa es la mentalidad que puede intoxicar una relación amorosa hasta terminarla.
Entonces, con esto en mente, te decimos el secreto de las parejas felices con respecto a las tareas del hogar: hablar. Es tan sencillo como eso, pero muchas veces cuando las parejas no discuten por la limpieza puede pasar que el otro no se dé por enterado y uno termine haciendo más de la cuenta.
Cuando hablan y se ponen de acuerdo sobre quién hace qué en el hogar van a pasar 2 cosas: van a poder usar la limpieza del hogar como una excusa para trabajar en equipo y así fortalecer la relación, y por otro lado uno de los dos no va a tener que sentirse como un «mandón» cada vez que le pide a su pareja que lo ayude con la limpieza.

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